El sector forestal en Salamanca y el Estado: fin de la campaña de incendios forestales, ¿y ahora qué?
Finaliza la campaña contra los incendios forestales en Salamanca y en todo el Estado, y es hora de hacer recuento y ver lo que ha sido este “verano caliente”, en cuanto a números, pero sobre todo en cuanto a vidas humanas y en cuanto la difícil situación que vivimos la gente que trabajamos en este sector. A falta de la llegada de las estadísticas “oficiosas”, analizaremos varias cuestiones, algunas de ellas claves en el futuro de los bosques:Pérdida de vidas humanas y responsabilidad de la administración:
Catorce personas han perdido la vida en los incendios forestales de todo el Estado. Entre ellas nueve trabajaban en la extinción de los incendios, y cinco personas más residían en la zona de los incendios. Poco o nada se sabe sobre los “accidentes” que dieron lugar al fallecimiento de estas personas. De estas muertes son responsables en gran medida las administraciones autonómicas, que se han erigido en gestoras de los montes y bosques del país, y que nada hacen y nada harán, ni por los ecosistemas, ni por las personas que en ellos vivan. Estas gestoras pecan de dejadez en cuanto a la limpieza de las parcelas que son responsabilidad suya. Debido a la ausencia de población en las zonas rurales, de la que también son responsables las Comunidades Autónomas y el Estado, los bosques no se pueden mantener en uso y se acumulan restos combustibles muy peligrosos. Si a eso sumamos los factores de “monocultivo” de pinares, negligencias, incendios espontáneos e incendios provocados, las posibilidades de que se produzcan incendios graves, con peligro para las vidas humanas aumentan.
Sobre el convenio colectivo:
La situación de los trabajadores y trabajadoras es lamentable. El nuevo convenio colectivo del sector forestal de Castilla y León, firmado el año pasado, y que se mantendrá vigente hasta 2012, se firmó sin tener en cuenta a las principales afectados por el mismo. Este convenio recoge cláusulas como la del “plus de disponibilidad”, que permite a las empresas disponer de los trabajadores las 24 horas del día, los 365 días al año; recoge también la promoción de todo tipo de contratos temporales, enviando a la precariedad y el empleo basura a los trabajadores; registra además la aportación por parte del trabajador del tiempo de vuelta a casa desde el lugar de trabajo, a pesar de que este se encuentre muy lejos de la base de la empresa; no se ha tenido en cuenta que gran parte de los trabajadores comemos en el campo, por lo que no se reconoce el derecho a cobrar media dieta…En definitiva, el nuevo convenio colectivo no ha solucionado ningún problema; es más, ha regulado la explotación a la que nos vemos sometidas las personas del sector.
Las actuaciones de la UME:
Mucho se habla ya del peligro que supone la presencia de estos personajes en los incendios forestales. Peligro en dos aspectos: eliminación de puestos de trabajo y aceptación de la naturalidad de la presencia del ejército en tareas civiles. Sobre esta segunda cuestión, hemos podido comprobar cómo la UME ha “intervenido” en varios incendios forestales en el Estado, y cómo esto ha sido tratado como acto de heroicidad por parte de la prensa. El objetivo es que el ejército empiece a verse como una ONG al servicio del ciudadano, en lugar de la máquina de matar que es y será siempre. Esta propaganda no parece afectar a la gente que trabajamos en el sector, muy críticos con la cuestión, ya que en cada incendio observamos como los medios de la UME permanecen en las carreteras esperando dar el “toque de gracia” al incendio, una vez que ha sido controlado por el personal civil. En caso de que se aumenten sus competencias y entraran a participar en la sofocación directa de los incendios, sería tanto peor para el personal de tierra, puesto que los servicios de este personal civil serían prescindibles. Por lo tanto, no queremos ver a los militares en los incendios, ni parados en las carreteras, ni trabajando en ellos. Desde este sindicato en concreto, lo que queremos es verles desaparecer del todo.
La Unidad Militar de Emergencias ha intervenido en más de 20 incendios este verano, y ha movilizado a la gran mayoría de sus 3500 unidades. Han estado presentes en diez CCAA, y en Salamanca han “intervenido” en el peligroso incendio producido en San Esteban de la Sierra. Gracias a su presupuesto, es posible que la UME esté presente en siete incendios a la vez, a pesar de que en los mismos no muevan un dedo. Si el presupuesto que se gasta en crear nuevos cuerpos militares, se empleara en la prevención y la extinción de incendios por el personal civil, las cosas cambiarían en gran medida.
Como dato escalofriante, comentar que el ejército no solamente aparenta apagar incendios, sino que además los provoca. En esta campaña se han producido incendios por maniobras militares en el campo de maniobras de Chinchilla, Albacete, y en el campo de tiro de San Gregorio, en Zaragoza; este último arrasó más de 6 mil hectáreas. Está claro que no podemos creernos la “buena fe” de un ejército que arrasa hectáreas de bosque para hacer puntería. Para más información sobre la culpabilidad del ejército en la provocación de incendios forestales puedes acceder al siguiente enlace: http://www.mundosolidario.org/doc.php?var=1422
El futuro del sector:
Las perspectivas de futuro en este sector, según las grandes empresas madereras y papeleras, y según las diferentes administraciones autonómicas, son muy halagüeñas. Parece ser que los bosques no se están aprovechando todo lo que deberían, por lo que las pretensiones empresariales son aumentar los ingresos procedentes de este sector. La tendencia podría ser hacia la reforestación de bosques condicionada a la producción de elementos para la construcción, combustibles, etc, con lo que la nueva estampa de los mismos podría cambiar y mucho. Se pondrán en funcionamiento los “bosques” con anchas calles para un mejor procesado de la madera; se crearán bosques monoespecíficos para que el producto no se mezcle. En definitiva es previsible la creación de bosques “a la carta”, que mermen la biodiversidad que caracteriza a los ecosistemas boscosos que hoy día existen en la provincia y el Estado.
Por otro lado, la función de sumidero de los árboles cobrará protagonismo, y en teoría la administración europea fomentará las reforestaciones mediante la Política Agraria Común. Estas reforestaciones estarían supeditadas a criterios ecológicos, pero como todo lo que sale del Estado, seguramente tenga trampa. Además, la caída de la producción agrícola y las dificultades económicas de los agricultores con menos hectáreas, harán que esta práctica sea cosa de unos pocos, y nada nos extrañaría que fueran las grandes empresas la que pretendieran hacerse con el mercado agrícola, fomentando el uso de las semillas transgénicas, de las cuales poco se sabe sobre sus efectos en el hombre.
La recuperación de las viejas costumbres en cuanto al uso de los restos de podas y desbroces no podían quedar lejos de las manos de la patronal. La energía de la Biomasa se hace hueco en el sector energético, y parece que podría ser el sustituto de las antiguas calderas de carbón. Hasta ahora no se está notando demasiado su impacto en el mercado, pero si interesa su introducción en el mercado de manera masiva, el Estado estará ahí para subvencionarlo.
En cuanto a los servicios de prevención y extinción de incendios, la tendencia será a mejorar mínimamente las condiciones de los trabajadores, siempre con el control total de las empresas por delante. Se aumentarán los presupuestos destinados al mantenimiento de los bosques, y seguramente se profesionalice el sector de manera definitiva. A cambio los trabajadores y trabajadoras cederemos a la patronal nuestra estabilidad laboral, nuestra antigüedad, les regalaremos horas extra…
Esta podría ser una perspectiva de futuro no muy lejana con la que nos podríamos encontrar. Frente a este panorama, la campaña que hemos llevado a cabo desde el Sindicato de Oficios Varios de Salamanca de la CNT-AIT, ha tratado de incidir en la necesidad de oponernos a las imposiciones de la patronal y de los sindicatos mayoritarios, que firmaron el convenio colectivo vigente. El futuro de este sector irá por donde la gente que a día de hoy trabajamos en el mismo queramos. La organización de los trabajadores es fundamental, y la toma de conciencia de lo que somos es básica. Somos el motor del mundo, y a nosotros corresponde decidir cómo gestionamos nuestro medio, en este caso nuestros bosques. Somos y seremos responsables de lo que suceda de aquí en adelante. De nosotros depende que nuestra situación cambie.